A pesar de sus limitaciones físicas y de que el voto ya no era obligatorio para ella, Narcisa Humpire Quizocala, de 86 años, llegó este domingo hasta la institución educativa José Carlos Mariátegui, en Paucarpata, para participar en la segunda vuelta presidencial.
La adulta mayor acudió en una silla de ruedas y logró emitir su voto gracias a las facilidades brindadas en el local electoral.
Su hija, quien empujó la silla de ruedas, relató que en varias oportunidades intentó convencerla de quedarse en casa debido a sus dificultades para movilizarse y escuchar.
Sin embargo, la adulta mayor insistió en cumplir con su deber cívico y pidió ser trasladada hasta el local electoral para participar de la jornada.
Según explicó su familiar, ambas acordaron acudir al colegio y evaluar si existían las condiciones necesarias para que pudiera sufragar.
Una vez dentro del plantel, personal de la ONPE coordinó con los miembros de mesa para que descendieran desde el aula asignada y así facilitar el proceso de votación sin que la mujer tuviera que desplazarse por escaleras.
Uno de los principales temores de la hija era que Narcisa no pudiera marcar correctamente la cédula debido a un temblor involuntario en las manos asociado a la edad.
“Le dije que iba a votar solo si se podía, porque me preocupaba que no pudiera hacerlo bien”, comentó mientras acompañaba a su madre durante la jornada.
Al culminar el proceso, la adulta mayor y su hija salieron satisfechas tras ejercer su derecho al voto sin inconvenientes.
Su caso se sumó a las historias de adultos mayores y personas con discapacidad que acudieron a sufragar durante la segunda vuelta presidencial, evidenciando el compromiso ciudadano de quienes, pese a las dificultades, decidieron participar en las elecciones.