La segunda vuelta presidencial de este 7 de junio no solo movilizó a millones de peruanos hacia las urnas, sino que también dejó un sabor amargo entre los comerciantes instalados en los alrededores de los centros de votación en la ciudad de Arequipa.
Vendedores de queso helado, heladeros y ambulantes reportaron una notable disminución de clientes en comparación con la primera vuelta realizada el pasado 12 de abril, especialmente en la institución educativa José Carlos Mariátegui, en el distrito de Paucarpata.
La jornada electoral se desarrolla a nivel nacional para elegir al próximo presidente y vicepresidentes del Perú para el periodo 2026-2031.
VENTAS BAJAS. Desde las 9:30, Irma Mamani, de 50 años, llegó con su carrito de queso helado al exterior del colegio luego de emitir su voto en Cerro Colorado. Sin embargo, la comerciante notó una marcada diferencia respecto a la primera vuelta.
“Está más vacío, está más aburrido. La otra vez estaba lleno, había comerciantes en ambos lados de la calle, ahora solo estamos 3”, comentó mientras esperaba la llegada de compradores en una de las puertas del plantel.
Con el transcurso de las horas, la situación no mejoró. Hasta el mediodía apenas se habían instalado seis puestos de venta en los alrededores del local de votación, cuatro de ellos dedicados a la venta de helado.
Los comerciantes señalaron que la cantidad de electores que transitaba por la zona era considerablemente menor a la observada durante la jornada electoral de abril.
La heladera Clara Huaracallo, de 53 años, coincidió con esta percepción. La comerciante indicó que las ventas avanzaban lentamente y relató que incluso un efectivo policial intentó retirarla del lugar donde había instalado su puesto, presuntamente sin explicación.
PRIMERA VUELTA. La primera vuelta presidencial del 12 de abril generó una importante afluencia de votantes y comerciantes en diversos locales electorales del país.
En esta segunda jornada, los vendedores atribuyen la baja clientela tanto a las bajas temperaturas propias de la temporada como a una menor concurrencia de ciudadanos.
Esto impactó directamente en sus ingresos durante un día que tradicionalmente consideran favorable para el comercio ambulante.