El exministro de Energía y Minas, Ángelo Alfaro, se encuentra en el ojo de la tormenta tras defender públicamente la relación sentimental que mantuvo con una menor de 16 años hace dos décadas. Durante una reciente entrevista, el exfuncionario admitió que, mientras ocupaba un alto cargo gerencial en Pucallpa, convivió con la adolescente —30 años menor que él—, quien quedó embarazada a los 17 años.
"Mi único pecado ha sido enamorarme. Yo no he cometido ni un delito", afirmó Alfaro, intentando minimizar los cuestionamientos sobre la asimetría de poder y la vulnerabilidad de la víctima en aquel entonces.
La defensa del exministro se sostuvo en una supuesta "aceptación social" de la Amazonía peruana, alegando que el vínculo contaba con el permiso de los padres de la joven. Según Alfaro, la situación no generó escándalo en su momento y fue una etapa de convivencia cordial.
“Magnifican una cosa que era normal en la zona donde vivía. No solo me enamoré, nos enamoramos”, sentenció, rechazando cualquier acusación de abuso o coacción, a pesar de que el marco legal y ético actual condena este tipo de conductas por la evidente desigualdad jerárquica.
Por su parte, el abogado de Alfaro, Wilber Medina, reforzó esta polémica línea de defensa argumentando un "factor cultural" propio del oriente peruano para justificar la legalidad del acto en esa época. Medina señaló que su patrocinado creía que la joven tenía más edad y que la legislación de hace 25 años era más permisiva.
Sin embargo, esta postura ha sido duramente rechazada por especialistas y defensores de los derechos de la niñez, quienes recalcan que no existe el consentimiento válido cuando hay una brecha de edad tan amplia y una posición de poder de por medio.
Finalmente, el exministro ratificó que no siente arrepentimiento por lo sucedido, enfocándose en la existencia de su hijo como prueba de que la relación "simplemente sucedió".