En el Perú, la inestabilidad política está ocasionando una crisis generalizada en la atención de pacientes del SIS y de Essalud que afecta al 90 % del pueblo peruano, considerando que el 66 % se atiende en hospitales del SIS y 23 % están afiliados a Essalud.
Revisando las estadísticas, desde que el profesor Castillo asumió la presidencia del país el 28 de julio de 2021, se han nombrado a 12 ministros de salud, a un promedio de 137 días por ministro. Las interrogantes sobran, poque en tiempos tan limitados resulta imposible elaborar programas de salud, organizar equipos de profesionales capaces y ejecutar, aunque sea por un día, lo planificado. Especialmente en una sociedad como la nuestra, en la que cada jefe tiene el hábito de asumir el cargo con su propia gente, programa e idiosincrasia.
Y si sumamos a ello que en el país hay 50 000 pequeños poblados con menos de 200 habitantes, dispersos en el Ande y la Amazonía; esos 137 días no le alcanzan al ministro ni para conocer el manejo de su cafetera de oficina.
Esta crisis es respuesta a los cuatro presidentes del país que ya tenemos durante los últimos 4 años. Y a los otros cuatro que hubo en los 5 años previos. Consecuentemente, si el poder Ejecutivo marcha tan deficientemente; y en el Congreso se pisotean las doctrinas, ideologías y los planes de gobierno de los partidos políticos, porque prevalecen las coyunturas de momento, y les resulta más rentable jugar cartas marcadas bajo la mesa, no debe extrañarnos la pésima atención que reciben los pacientes.
Pero el cáncer no termina ahí. En Essalud, que es una entidad que existe gracias al aporte de los empresarios y sus trabajadores, se han nombrado 10 presidentes durante los últimos 4 años, por orden de los jefes de estado. Esto es, a razón de 165 días por presidente. Y en el SIS, el panorama también es desolador, pues desde que se eligió a Castillo van seis jefes.
El pueblo debe aceptar que la inestabilidad política propicia desgobierno generalizado. Los únicos que ganan con el desgobierno son los delincuentes, aquellos vividores del estado, profesionales del maquiavelismo, como ese partido político cuyo eslogan popular es “Plata como cancha”, que ya se apoderó de las entidades de la salud pública.
En el país tenemos un claro ejemplo de los frutos que se obtiene cuando hay estabilidad. El Banco Central de Reserva, que gracias a la autonomía que le confiere la Constitución del 93, goza de una planificación sólida y de profesionales capaces y con estabilidad laboral.
El 12 de abril los peruanos debemos elegir a los mejores candidatos. A quienes, por lo menos, han demostrado durante su vida, decencia y calidad humana en su accionar, alejados de los escándalos de explotación humana, de usura y mediocridad. El destino, es nuestro.