El presidente del JNE, Roberto Burneo, fue enfático al señalar que la ONPE no supo organizar adecuadamente el proceso electoral, pese a ser el ente encargado precisamente de garantizar su correcta ejecución.
Las Elecciones Generales 2026 quedaron marcadas por un hecho inédito: irregularidades logísticas en Lima Metropolitana que, según el Jurado Nacional de Elecciones, no tienen precedentes en la historia electoral del país.
Las críticas se agravan con la denuncia sobre la pérdida de paquetes de cédulas sin presencia de fiscalizadores ni de la Policía, lo que expone fallas serias en la cadena de custodia y en la transparencia del proceso.
Ante este escenario, el JNE anunció acciones ante la Contraloría, la Junta Nacional de Justicia y el Ministerio Público, mientras evalúa pedidos de nulidad sustentados en evidencias. El Congreso también advierte que las irregularidades podrían tener alcance nacional.
A esto se suma un hecho aún más preocupante: el hallazgo de casi 1200 cédulas de sufragio en la basura, que la ONPE atribuyó a un supuesto olvido dentro de un taxi. Este tipo de explicaciones no hace más que debilitar la confianza ciudadana.
Aunque no se puede afirmar la existencia de fraude, lo ocurrido sí deja una alerta clara: la organización electoral requiere reformas urgentes. La confianza en el sistema no solo se construye con resultados, sino con procesos impecables.
El país vive una de sus peores crisis electorales, pese a la tecnología de punta que existe, en nuestros comicios no se usan. A una semana del sufragio aún no llegamos a conocer el 100 % de los resultados de las elecciones.