La ciudad de La Paz vivió una de las jornadas más tensas de los últimos meses luego de que protestas convocadas por distintos sectores sociales derivaran en actos de vandalismo, saqueos y fuertes enfrentamientos con las fuerzas del orden. Las movilizaciones, que exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz, reunieron a seguidores de Evo Morales, organizaciones campesinas, sindicatos y grupos provenientes de El Alto.
Los incidentes se concentraron en las inmediaciones de la plaza Murillo, donde se encuentran la sede del Gobierno y el Parlamento boliviano. Los manifestantes intentaron romper el cordón policial lanzando piedras, petardos y dinamita artesanal contra los agentes antimotines, quienes respondieron utilizando gases lacrimógenos para dispersar a la multitud y evitar el avance hacia las instituciones estatales.
Durante los disturbios, grupos de manifestantes irrumpieron en el edificio del Tribunal Departamental de Justicia, donde causaron daños materiales y sustrajeron mobiliario. Además, varias estaciones del sistema Mi Teleférico sufrieron ataques con piedras y destrozos en sus instalaciones, obligando a la suspensión temporal de algunas líneas que conectan La Paz y El Alto. También se reportó la quema de un vehículo policial y denuncias de comerciantes afectados por saqueos y destrucción de sus puestos de trabajo.
La crisis social en Bolivia se agrava en medio de bloqueos de carreteras que mantienen aislado al departamento de La Paz desde hace casi dos semanas. Mientras el Gobierno acusa al expresidente Evo Morales de promover las protestas con fines políticos, la Defensoría del Pueblo alertó sobre agresiones contra periodistas y equipos de prensa durante la cobertura de las manifestaciones, reflejando el creciente nivel de tensión que atraviesa el país.