La tensión entre Rusia y Ucrania volvió a escalar luego de un ataque aéreo de gran magnitud lanzado por Moscú durante la madrugada, en el que se utilizó el misil hipersónico Oréshnik junto a cientos de drones y decenas de proyectiles.
Según autoridades ucranianas, el bombardeo dejó al menos dos personas fallecidas y 69 heridos, además de severos daños en viviendas, escuelas y edificios culturales en distintas zonas del país.
La Fuerza Aérea de Ucrania informó que Rusia empleó cerca de 690 sistemas de ataque aéreo, incluyendo drones, misiles de crucero, balísticos y el Oréshnik, considerado uno de los armamentos más avanzados del arsenal ruso.
Kiev fue uno de los principales objetivos del ataque. El presidente Volodímir Zelenski denunció que los bombardeos alcanzaron zonas residenciales y espacios patrimoniales, entre ellos el Museo de Chernóbil, que terminó prácticamente destruido.
Por su parte, el Ministerio de Defensa ruso confirmó el uso del misil hipersónico y aseguró que la ofensiva respondió a recientes ataques atribuidos a Ucrania contra objetivos civiles en territorio ruso.
Ante la nueva escalada, el Gobierno ucraniano pidió mayor apoyo internacional en defensa aérea y solicitó reforzar la presión política y económica contra Moscú.
Diversos líderes europeos expresaron su respaldo a Ucrania y condenaron el ataque, mientras continúan las preocupaciones por un posible aumento de la tensión militar en la región.