El dictador Nicolás Maduro enfrentará a la justicia federal de Estados Unidos luego de ser capturado por el Ejército norteamericano durante una operación militar ejecutada en la madrugada de este sábado 3 de enero. El exmandatario venezolano es acusado de liderar el denominado Cartel de los Soles, organización incluida por el gobierno estadounidense en la lista de grupos narcoterroristas, por su presunta participación en redes de tráfico internacional de drogas y alianzas con organizaciones armadas.
Entre los cargos que pesan sobre Maduro figuran conspiración para el narcotráfico internacional, narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína a territorio estadounidense y vínculos con las FARC para utilizar el narcotráfico con fines políticos. Estas acusaciones fueron formalizadas por un gran jurado federal en Nueva York, que desde hace años lo considera un fugitivo de la justicia estadounidense.
El senador republicano Mike Lee confirmó la captura tras comunicarse con el secretario de Estado Marco Rubio, quien señaló que Maduro será sometido a un juicio penal en Estados Unidos y que, tras su detención, no se prevén nuevas acciones militares en territorio venezolano. Rubio reiteró que Washington nunca reconoció a Maduro como presidente legítimo ni como jefe de Estado.
“El señor Maduro no es un gobierno ni un régimen político, es una organización terrorista de crimen organizado que se ha apoderado de un territorio nacional”, afirmó Rubio en declaraciones previas, al recordar que Estados Unidos había duplicado hasta 50 millones de dólares la recompensa por información que condujera a su captura o condena. La medida formó parte de una estrategia de presión internacional contra el régimen chavista.
La ofensiva también alcanzó al entorno familiar del exmandatario. Su esposa, Cilia Flores, había sido sancionada por Estados Unidos desde 2018, y en diciembre la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) amplió las sanciones a varios de sus familiares por presuntas transacciones corruptas con el Estado venezolano. Según Washington, estas acciones buscaban desmantelar la red financiera que sostenía al régimen.
El presidente Donald Trump calificó la operación militar como “brillante” y aseguró que marca el inicio de un nuevo escenario para Venezuela. En la misma línea, el subsecretario de Estado Christopher Landau afirmó que el país vive “un nuevo amanecer” tras la captura de Maduro, quien ahora enfrentará la justicia por crímenes que, según Estados Unidos, afectaron no solo a Venezuela, sino a la seguridad de toda la región.