Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) iniciaron una nueva oleada de bombardeos contra infraestructura considerada estratégica en territorio iraní, con ataques reportados en las ciudades de Teherán, Shiraz y Tabriz.
De acuerdo con reportes militares, los objetivos estarían vinculados a instalaciones logísticas y puntos clave para la capacidad operativa del país.
En respuesta, Irán lanzó proyectiles hacia territorio israelí, algunos de los cuales impactaron en zonas del centro de Israel, provocando daños materiales y activando los sistemas de defensa aérea y las alarmas antiaéreas en varias ciudades.
Tras el intercambio de ataques, el Ejército israelí advirtió que el conflicto podría prolongarse, señalando que el país se prepara para una “guerra larga”, en medio de una creciente tensión militar que mantiene en alerta a la región y a la comunidad internacional.