El hecho ocurrió mientras Pahlaví participaba en actividades públicas en la capital alemana, donde un individuo le arrojó un líquido rojo, aparentemente como símbolo de protesta política. El acto fue rápidamente contenido por el equipo de seguridad, evitando que la situación escalara.
La visita del hijo del último sha se da en un contexto de alta sensibilidad política vinculada a Irán, donde su figura sigue siendo controversial. Mientras sectores de la diáspora lo ven como una alternativa opositora al actual régimen, otros rechazan cualquier intento de reivindicar la monarquía derrocada en la Revolución Islámica de 1979.
Autoridades locales iniciaron investigaciones para identificar al responsable del ataque, en un país donde las manifestaciones políticas suelen estar protegidas, pero no los actos de agresión. Hasta el momento no se han reportado heridos ni mayores incidentes tras lo ocurrido.
El episodio ha reavivado el debate sobre la figura de Pahlaví en el escenario internacional y el nivel de polarización que genera su presencia en eventos públicos.
Lo ocurrido en Berlín confirma que, incluso décadas después, la historia política de Irán sigue despertando reacciones intensas más allá de sus fronteras.