En medio de un contexto internacional complejo, la selección de Irak afronta uno de los partidos más importantes de su historia reciente con la mira puesta en el Mundial 2026. El equipo dirigido por Graham Arnold se medirá ante Bolivia en Monterrey, en un duelo clave del repechaje intercontinental que definirá su futuro en la máxima cita del fútbol.
La preparación del conjunto asiático no ha sido sencilla. Los futbolistas tuvieron que desplazarse en condiciones adversas desde Bagdad, incluyendo un largo trayecto terrestre hasta Jordania antes de viajar a México. Todo esto, mientras la guerra en Oriente Medio genera tensión e incertidumbre. A pesar de ello, el comando técnico ha centrado sus esfuerzos en mantener la estabilidad emocional del grupo.
“Una parte importante de mi trabajo se ha centrado en el aspecto mental”, explicó Arnold en conferencia de prensa. “Los jugadores tienen que concentrarse en sí mismos, pensar en sus familias y en algunos amigos cercanos; de lo contrario, la presión se vuelve demasiado grande”, añadió, dejando en claro que el manejo psicológico fue clave en esta etapa.
El estratega también evitó profundizar en el conflicto que afecta a la región, aunque reconoció el impacto en sus dirigidos. “Ha sido un mes muy difícil. He intentado proteger a mis jugadores de todo ello”, sostuvo. Finalmente, destacó el valor simbólico de una posible clasificación: “Lograrlo podría cambiar un país y la percepción que se tiene de él”, afirmó, resaltando la pasión por el fútbol que une a millones de iraquíes.