Escribe: Laura Cornejo
La noche del martes 17 de febrero de 2026, alrededor de las 22:30 horas, la rutina deportiva de la campeona nacional de apnea Lizeth Marzano Noguera terminó en tragedia. La deportista corría por la cuadra ocho de la avenida Camino Real, en el distrito limeño de San Isidro, cuando fue impactada por un vehículo Chevrolet plomo de placa C4L-243 conducido por Adrián Villar Chirinos, de 21 años.
Según la investigación fiscal, el automóvil habría cruzado semáforos en rojo antes de atropellarla. La deportista sufrió un traumatismo encefalocraneano grave y fue trasladada de emergencia a un hospital, donde falleció minutos después.
LA ODISEA DE UN DELITO. La campeona no tuvo auxilio inmediato, acorde a lo ocurrido inmediatamente después del atropello, marcaría el rumbo del caso. De acuerdo con las imágenes de seguridad y los reportes policiales, Villar no se detuvo para auxiliar a la víctima y abandonó el lugar del accidente, una decisión que generó indignación pública y que sustenta las imputaciones por homicidio culposo, omisión de socorro y fuga del lugar del accidente.
Entre el 19 y 20 de febrero la investigación empezó a tomar forma. El día 20 de febrero, se dio a conocer la placa del vehículo que está a nombre de la periodista Marisel Linares. La Fiscalía abrió diligencias mientras la Policía buscaba esclarecer lo ocurrido y determinar responsabilidades penales. El caso rápidamente escaló a nivel mediático debido a la gravedad del hecho y al perfil de la víctima, reconocida deportista peruana.
Una semana después, el lunes 23 de febrero de 2026 a las 10:00 horas, el 31.º Juzgado de Investigación Preparatoria de Lima dictó nueve meses de impedimento de salida del país contra Adrián Villar, como parte de las primeras medidas judiciales dentro de la investigación.
Ese mismo día, el Ministerio Público formalizó la investigación por los delitos de homicidio culposo, fuga y omisión de socorro, mientras el caso continuaba generando presión social y mediática.
Dos días después, el comandante general de la Policía Nacional, Óscar Arriola, confirmó un dato clave en la investigación: “Villar no se sometió a un dosaje etílico tras el accidente, lo que imposibilitó determinar si había ingerido alcohol al momento del atropello”.
En esa misma jornada también se confirmó su detención, medida desde la cual posteriormente se contabilizaría el tiempo de prisión preventiva solicitado por la Fiscalía.
LA PRUEBA CLAVE. La tensión en torno al caso se intensificó en los días posteriores al atropello que cobró la vida de la deportista Lizeth Marzano. La noche del 26 de febrero, el programa “Magaly TV: La Firme” difundió imágenes que mostraban el desplazamiento del vehículo donde viajaban Adrián Villar, su padre y la periodista Marisel Linares, horas después del accidente. De acuerdo con el material audiovisual presentado, el automóvil habría transitado cerca de la zona del siniestro alrededor de las 2:30 horas del miércoles 18 de febrero antes de dirigirse hacia un punto de reunión en un parque, hecho que generó interrogantes públicas sobre las acciones de los involucrados tras el hecho y sobre un eventual retorno al lugar donde ocurrió el atropello.
Las grabaciones fueron presentadas como posibles insumos para la reconstrucción de los hechos, señalándose que antes de reunirse con Francesca Montenegro (expareja del acusado) y su padre, el grupo integrado por Marisel Linares, Adrián Villar y Rubén Villar habría pasado por la escena del accidente, un dato que continúa siendo evaluado dentro de las diligencias. A partir de la difusión del material, distintos medios empezaron a reportar el caso y a analizar las posibles implicancias de estas imágenes en la investigación fiscal.
Ese mismo día, minutos antes del cierre del programa, se informó que el abogado Jefferson Moreno renunció a la defensa de Adrián Villar mediante un escrito dirigido a la Fiscalía de San Isidro-Lince. El equipo legal precisó que, pese a la renuncia, participaría en las diligencias programadas para evitar que el investigado quedara en indefensión durante el proceso judicial.
Las imágenes difundidas y las versiones posteriores en la prensa alimentaron el debate público sobre un posible intento de encubrimiento y sobre el comportamiento del joven tras el accidente, mientras la investigación continúa evaluando los elementos recopilados en el caso.
Esa misma noche, el Ministerio Público había programado una diligencia clave: la reconstrucción de los hechos, prevista para las 23:30 horas en el lugar exacto del atropello. Sin embargo, la actividad tuvo que suspenderse debido a la presencia de vecinos y allegados de la víctima que realizaron una vigilia en memoria de Marzano, generando momentos de tensión en la zona.
LOS CHATS. Tras el accidente, nuevas revelaciones aparecieron en forma de conversaciones privadas. Chats de WhatsApp difundidos por el programa Cuarto Poder muestran intercambios entre Adrián Villar, sus padres y su entonces pareja, la influencer, Francesca Montenegro. En uno de los mensajes enviados poco después del atropello, Villar advierte: “Por si acaso hay cámaras desde todo el camino del accidente hasta el depa”, a lo que su padre responde: “Ya sé” y luego “Estamos pensando”, en aparente referencia a cómo afrontar la situación.
En otras conversaciones, Montenegro le ofrece gestionar ayuda legal y le escribe que su padre podría contactarlo con “peces gordos”, expresión que, según el entorno de la víctima, sugeriría la búsqueda de influencias para manejar el caso.
Para la familia de Lizeth Marzano, estos mensajes refuerzan la sospecha de que existieron coordinaciones posteriores al accidente. Su hermano, Gino Marzano, sostuvo que los chats evidencian “mentira tras mentira” y un “encubrimiento total” en favor del conductor, señalando que las conversaciones revelan acciones destinadas a ganar tiempo antes de que el responsable enfrentara a la justicia.
INICIO DE AUDIENCIA. El domingo 1 de marzo de 2026, el Poder Judicial inició la audiencia para evaluar el pedido fiscal de nueve meses de prisión preventiva contra Villar. Sin embargo, durante la sesión, la defensa solicitó más tiempo para revisar la carpeta fiscal.
El juez Adolfo Fernando Farfán, del 33.º Juzgado de Investigación Preparatoria de Lima, decidió suspender la audiencia y reprogramarla para el martes 3 de marzo a las 15:00 horas, tras un debate entre ambas partes y ante la presentación de nuevos evidencias.
Mientras el proceso judicial avanzaba, apareció un video que volvió a colocar el caso en el centro del debate público.
El lunes 2 de marzo de 2026 a las 9:45 horas, en un video difundido en redes sociales por su madre, Adrián Villar ofreció disculpas públicas a la familia de la víctima. En el mensaje afirmó:
“Sé que su ausencia ha dejado un vacío que no va a poder ser llenado jamás. Lamento muchísimo lo ocurrido, lamento muchísimo lo que hice y sé que es un daño irreparable”.
Ese mismo día, su defensa también rechazó versiones que señalaban que el joven habría intentado abandonar Lima tras el accidente, asegurando que no viajó a Cajamarca y que permaneció en la capital.
La audiencia judicial finalmente se reanudó el martes 3 de marzo de 2026 a las 15:00 horas, con la participación de la Fiscalía, la nueva defensa encabezada por el abogado César Nakazaki y la representación legal de la familia de la víctima.
Un día después llegó la decisión que cerraría esta primera etapa del proceso.
La noche del miércoles 4 de marzo de 2026, el Poder Judicial dictó nueve meses de prisión preventiva contra Adrián Villar, al considerar que existen graves y fundados elementos de convicción que lo vinculan con los delitos investigados y que existe riesgo de fuga u obstaculización de la investigación.
Durante la audiencia final, Villar tomó la palabra para dirigirse a la familia de la deportista.
“Perdón, perdón y mil veces perdón. Soy completamente consciente de lo sucedido y profundamente arrepentido”, declaró ante el juez.
La medida judicial estableció que el joven permanecerá recluido hasta el 25 de noviembre de 2026, mientras continúan las investigaciones.
Al día siguiente, el jueves 5 de marzo de 2026, se confirmó que Villar sería trasladado a la carceleta del Poder Judicial, mientras el Instituto Nacional Penitenciario determina el penal donde cumplirá la medida de prisión preventiva.
El caso también llegó al debate mediático.
Durante su programa, la conductora Magaly Medina cuestionó duramente la estrategia de defensa del joven. En televisión recordó que el hecho central del caso no debe perderse de vista. “No olvidemos que mató a una mujer”, afirmó durante su comentario sobre la audiencia judicial. Medina también criticó la postura del abogado César Nakazaki, quien había señalado en la audiencia que nadie está obligado a entregarse a la justicia. Para la conductora, ese argumento legal no cambia la gravedad de lo ocurrido ni el impacto que el caso ha generado en la opinión pública.
Desde el ámbito jurídico, especialistas en derecho penal también analizaron el escenario legal que enfrenta Villar. Los abogados Mario Amoretti y Luis Lamas Puccio explicaron que el comportamiento posterior al accidente puede influir directamente en la situación penal del investigado. De acuerdo con su análisis, abandonar el lugar sin prestar ayuda puede agravar la responsabilidad, mientras que colaborar con las autoridades y asistir a la víctima suele ser considerado por los jueces al momento de evaluar medidas como la prisión preventiva.
Una idea similar fue reforzada por otros especialistas consultados por medios nacionales. El abogado penalista Carlos Caro Coria señaló que, si el conductor hubiera auxiliado inmediatamente a la deportista y se hubiera sometido al dosaje etílico correspondiente, el escenario judicial podría haber sido distinto. Según explicó, en muchos casos el hecho de socorrer a la víctima y permanecer en el lugar del accidente puede ser interpretado como una conducta de colaboración con la justicia, lo que incluso podría evitar medidas más severas durante la etapa inicial del proceso.
Los abogados penalistas, consultados por medios, señalaron que el caso podría tener consecuencias distintas dependiendo de la conducta posterior al accidente.
Para Humberto Abanto, el escenario probatorio contra Villar es indiscutible, ya que hay un "cúmulo probatorio abrumador" y que, por tanto, "la única alternativa es una defensa de negociación". "No veo posibilidad alguna de una defensa de refutación", dijo.
Por su parte, Julio César Espinoza coincide en que un "procedimiento simplificado" es el camino legal más probable, sin embargo, enfatiza que "una posible solución negociada en términos absolutamente legales no debe implicar una pena suspendida", considerando la gravedad de los delitos acumulados en el expediente.
De acuerdo con Espinoza, la pena contra Adrián Villar podría fluctuar "alrededor de los 15 años", advirtiendo que, incluso con una reducción por negociación, la sentencia "no debería ser menor de 10 años".
Así, en poco más de dos semanas, el caso pasó de un accidente nocturno en una avenida de San Isidro a convertirse en uno de los procesos judiciales más seguidos por la opinión pública peruana, marcado por cuestionamientos sobre la actuación del conductor, el desarrollo de la investigación y el reclamo constante de justicia por parte de la familia de Lizeth Marzano.