El especialista en sistemas financieros y exdirector de Caja Arequipa, Guillermo Benítez Carpio, advirtió que actualmente no existe un margen diferencial claro entre la operatividad financiera de las cajas municipales y las cooperativas. Señaló que ambas alternativas redujeron sus brechas en tasas, requisitos y acceso, esto por la mayor competencia.
Indicó que las cajas municipales tuvieron su mayor expansión hace 15 años, impulsadas por el financiamiento a microempresas, con altos niveles de rentabilidad. Sin embargo, precisó que solo cuatro mantienen indicadores sólidos de solvencia y gestión como : Arequipa, Cusco, Huancayo y Piura, mientras que el resto enfrenta mayores dificultades.
En cuanto a las cooperativas, sostuvo que pese a antecedentes de quiebras e intervenciones, ganaron terreno por su estructura más flexible y su enfoque asociativo. Este modelo les permite ampliar su alcance en sectores donde el crédito formal es limitado, compitiendo incluso con las cajas.
SUPERVISIÓN. Benítez Carpio detalló que las cajas municipales son fiscalizadas por la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) desde hace aproximadamente 20 años, mientras que las cooperativas recién fueron incorporadas de forma más estricta en los últimos cinco años, tras evidenciarse un crecimiento en la captación de ahorros.
“La SBS les puso más atención dado a los antecedentes cuestionados que presentaron en los últimos años, pero desde hace 20 años las supervisión se mantiene constante en las cajas municipales. Igual el Gobierno debería dar más facilidades ya que la banca privada esta segmentada a un nivel económico”, detalló.
Sobre la participación de socios y ahorristas, se sabe que las cooperativas concentran alrededor de 2.9 millones de usuarios, mientras que las cajas municipales también manejan cifras importantes, con entidades como Caja Arequipa cercana al millón de usuarios. Señaló que ambos indicadores son buenos y que la confianza aún se mantiene activa.